Jueves, 21 de septiembre de 2017

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¿Igualdad de oportunidades o igualdad de género?

marzo 9th, 2017
¿Igualdad de oportunidades o igualdad de género?
Rocío Valencia
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Por el Día Internacional de la Mujer

Escribe Rocio Valencia HDLT

¿Qué actitud adopta la mujer peruana frente al problema del machismo, del acoso sexual o del feminismo ahora que ya nos encontramos en pleno siglo XXI?

Hay personas que creen que modernidad equivale a copiar en todo los roles y actitudes que vienen del hemisferio norte. Otras que piensan que ser feminista equivale a ser liberal y a avalar cualquier cosa que vaya en contra de la tradición y de lo que aconsejan y defienden las religiones organizadas. Por último están las activistas que marchan en favor o en contra de la ideología de género. Es muy sano tomar partido frente a una problemática que afecta a nuestras familias y a nuestros hijos, sin embargo, ¿alguien se ha puesto a pensar que el Perú, no es precisamente Francia ni España, ni muchos Estados Unidos?

Mientras en esos países más desarrollados se marcha por la igualdad de género, aquí los peruanos y peruanas tenemos otras bregas comunes mucho más urgentes que librar y una de las principales es marchar en contra de la discriminación rampante en el ambiente laboral. Esto incluye a hombres y mujeres por igual.

La discriminación es la verdadera lacra que arruina el progreso de nuestra sociedad, haciéndola cada vez más corrupta e impidiendo que alcancemos un día la tan idealizada e inalcanzable democracia. La discriminación, en un país tan atrasado culturalmente, como el nuestro no se trata de una discriminación simple que se de únicamente por culpa del machismo o del sexo.

En nuestra sociedad, una sociedad fragmentada en ridículas castas de ingredientes raciales y socioeconómicos se separa, clasifica y discrimina a otro ciudadano o ciudadana para un determinado trabajo por cualquiera de estas causas: (1) edad, (2) origen geográfico o regional, (3)colegio y universidad de origen, (4)distrito de residencia dentro de la ciudad de Lima, (5) nivel socioeconómico. Esta lista no es exhaustiva, podríamos añadir varios criterios más de acuerdo al tipo de trabajo, tipo de empresa y el contexto del mercado. Por supuesto de la mano de los criterios de discriminación vienen también los criterios de favoritismo, igual de injustos que los anteriores como por ejemplo (1) relación con el empleador, (2) relación con algún amigo del empleador (3) edad del o de la postulante, etc.

¿Sin embargo que actitud y qué rol adopta en medio de esta serie de injusticias la mujer peruana en comparación a la mujer francesa, española o norteamericana? Por lo que he podido observar, habiendo tenido la suerte de poder trabajar en los tres países arriba mencionados, nuestra línea y nuestra postura no es nada definida, ni nada coherente. Mientras salimos a las calles a marchar por la igualdad de derechos para la mujer igual que las españolas o francesas, en el ámbito laboral callamos, cuando se produce algún tipo de discriminación o de acoso, tal vez esperando una contratación o un ascenso y nos esforzamos por respetar estas reglas de juego preexistentes que en detrimento del talento, sobrevaloran nuestra edad, nuestra apariencia física y nuestro atractivo sexual por encima de nuestra capacidad y de nuestra inteligencia.

¿Acaso hemos defendido a alguna compañera que fue despedida por no ceder a los avances de su jefe?, o ¿acaso hemos protestado cuando una de nuestras hijas no fue seleccionada porque tuvo que competir con otra postulante que era la amante del empleador en cuestión?, y por ultimo ¿no nos indigna que haya tantos taxistas con títulos profesionales en la calle luego que sus antiguos empleadores los licenciaran prematuramente por causa de su edad, de su amplia experiencia y para no tener que pagarles su contribución por tiempo de servicio? Cosas impensables en países como Estados Unidos donde cada contrato de trabajo que firma un trabajador trae abajo en letras muy claras un recordatorio que la empresa en cuestión SUSCRIBE LA LEY DE IGUALDAD DE OPORTUNIDADES EN EL EMPLEO por parte del empleador en cuestión. Por dicha razón en los países desarrollados, no solo los viejos, sino los discapacitados tienen un empleo asegurado.

En resumen, somos cómplices de un sistema laboral profundamente injusto que favorece o discrimina bajo cualquier pretexto caprichoso a cualquier trabajador sin que nadie ponga un freno y mucho menos la ley. El único factor común que aparece en casi todas las listas de criterios de discriminación es la edad, algo que tristemente ningún individuo puede cambiar. Factor común, muy por encima del género. Por eso parecería urgente la lucha de todas las mujeres y hombres en favor una autentica igualdad de oportunidades. Para erradicar del ambiente laboral cualquier criterio de discriminación clasista, racista o sexista; y en favor de una ley de igualdad de oportunidades en el empleo para nuestro país. Ley que debería establecer altas multas a pagar por las empresas que incumplan con la misma, en respeto de nuestra Constitución que por lo visto para la mayoría de ellas, hasta el momento es letra muerta.

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